domingo, 4 de diciembre de 2011

Pasión y trabajo se entrelazan con las melodías de una trompeta .

Miguel Vildoza lleva más de tres décadas de pasión con su instrumento. Recorre las noches tucumanas caminando bajo el son de la música, que se convirtió en su principal fuente de trabajo. 
Trompetista e integrante de "Los Mariachis del Rey", Miki Vildoza disfruta deleitando, con su música, a las personas.//Foto:Rafael Garbero.
Miguel “Miki” Vildoza tiene 39 años, y nació en Tucumán. Cuando la noche cae sobre la ciudad, él se prepara para salir a recorrer distintos bares de la Capital y de Yerba Buena, siempre con su fiel compañera: la trompeta.

Parado en una de las esquinas más concurridas del Parque 9 de Julio, Miki comienza a entonar sus primeras melodías, que llegan a las personas que se encuentran, del otro lado de la calle, sentadas en un restaurante. Finaliza su vals y, con ritmo pausado, camina con su trompeta bajo el brazo; tal vez alguien decida contratarlo en ese instante para dedicarle  un tema a su pareja o, simplemente, algunos quieran colaborar “a la gorra” al escuchar su música.

Miki acepta tener un pequeño descanso durante su horario de trabajo y se sienta a charlar unos minutos. “No fui yo quien eligió la trompeta para hacer música, fue ella quien me eligió a mí”, afirma con una sonrisa, refiriéndose al instrumento de viento como si, en realidad, estuviera hablando de una mujer."Tenía seis años cuando mi hermano mayor regresó del Servicio Militar y trajo entre sus cosas una trompeta. Fue entonces cuando tuve mi primer contacto con ella y empecé a practicar”, recuerda.

Para él, la música es su pasión y se convirtió, también, en su principal fuente de trabajo, con la cual puede mantener a su familia. Miki combina sus recorridas musicales nocturnas, con las presentaciones que realiza en fiestas junto a la banda “Los Mariachis del Rey”, integrada por catorce personas, entre las que se encuentran los músicos y la gente que los ayuda con la producción.

*Éstas, y otras fotos, pueden verse en la cuenta de Facebook del grupo Mariachis del Rey.



Si bien el trompetista asiente sobre los peligros de trabajar durante la noche, al mismo tiempo, rescata los encantos de su profesión y las buenas experiencias que, con el paso de los años, va guardando en sus recuerdos, ya que a menudo interviene con sus melodías, románticas y alegres, en reconciliaciones, declaraciones de amor, propuestas de matrimonio, casamientos, agasajos y cumpleaños.

“Tocando la trompeta pude reconciliar a una familia entera”, dice orgulloso, antes de de contar una de sus anécdotas. “Un chico me contrató para enviarme como “regalo” y reconciliarse con su novia que estaba embarazada. La pareja pasaba una situación complicada porque sus familias no aceptaban aquella relación. Una noche llegué en trafic a la casa de la chica, bajé,  toqué el timbre y, ante la sorpresa de la joven, comencé a interpretar unos temas. Luego salieron sus padres, y el chico que estaba acompañado por su madre se acercó a la vereda y todo tuvo un buen final”,recuerda
el mariachi.

Cuidando su instrumento, casi acariciándolo, lo coloca bajo su brazo y lo sostiene con la mano. Miki Vildoza se levanta; con tono amable, agradece la entrevista. Antes de marcharse, se toma unos minutos para jugarla de galán y, con una sonrisa pícara, posa para unas fotos, sentado en una de las escalinatas del bar, junto a su trompeta. Saluda y continúa su recorrido, porque su noche de música y trabajo acaba de comenzar. 
Durante su descanso, sentado en el Bar Juana, del Parque 9 de Julio, Vildoza compartió emotivas anécdotas.                Foto: Dany Vieyra.


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