viernes, 1 de junio de 2012

Conocé a Centella, la Trici-bibliomóvil de Tucumán

Domingo de por medio, si el buen tiempo acompaña, en la Plaza San Martín los más pequeños pueden disfrutar de las historias que Cynthia y Carmen, dos jóvenes cuentacuentos, ponen a rodar  a bordo de una colorida biblioteca móvil llamada Centella.

La Biblioteca Móvil es un proyecto independiente ideado por Carmen (sentada a la derecha). Cynthia, su amiga, la acompaña cada domingo de lectura. La tarde del 27 de Mayo, el escritor tucumano Alejandro Nicolau se sumó a esta dupla como invitado especial. // Fotos: Dany Vieyra //


Es domingo y un sol otoñal regala sus últimos rayos cuando la tarde comienza a caer en Barrio Sur. En un sector de la Plaza San Martín hay una manta negra extendida y, sobre ella, están acomodados unos pequeños almohadones rojos y verdes. Una fila de banderines multicolor puede observarse desde lejos y une, con sus extremos, a dos lapachos enormes. A pocos metros se encuentra un pizarrón que dice: “Se leen cuentos. Domingo 18 hs. ¡Hoy, Ale Nicolau!”, y adelante hay tres sillas de picnic, una al lado de la otra. 
Con la mirada atenta y siguiendo al colorido triciclo que recorre la plaza, la hora de las lecturas se acerca y los pequeños empiezan a acomodarse en sus lugares. Este rincón del  paseo público es preparado para la ocasión.


La gente que disfruta de esa tarde al aire libre comienza a acercarse, mientras la curiosidad de los más pequeños pone un poco de alboroto antes del inicio de las lecturas. Todos esperan allí al colorido triciclo que funciona como biblioteca móvil y que recorre la plaza, a partir de las 17.30 horas,  para invitar al encuentro.

Centella, la TriciBilioMóvil, tiene un canasto repleto de cuentos infantiles, y es recibida con aplausos y sonrisas cuando faltan cinco minutos para las 18 horas. Los oyentes más grandes están parados y observan un poco alejados; los más chiquitos eligen sus almohadones y se sientan frente a las sillitas de picnic, que son ocupadas por dos cuentacuentos: Carmen (27) y Cynthia (29). Ambas tienen delantales con grandes bolsillos y rayas, que llevan atados en su cintura. Alejandro Nicolau (32), es el escritor invitado del día, y está vestido de manera formal: con pantalón de vestir, camisa, buzo y saco. Él se acomoda al lado de las chicas y se prepara para  acompañarlas en la aventura de atrapar con sus historias, y con su voz, la atención de los espectadores.






Centella rueda por barrio Sur desde hace más de un mes, anque sus pilotos comenzaron a  implementar este proyecto un año atrás, leyendo cuentos en la Plaza San Martín.
Todos reciben con aplausos y sonrisas a la BiblioMóvil que guarda en su canasto las historias para los domingos de lectura.

La iniciativa marcha sobre ruedas
El proyecto de la biblioteca móvil nació hace más de una año, cuando Carmen se propuso acercar el mundo de la lectura a los niños y niñas, en algunos espacios públicos de Tucumán. 

-Esta idea surgió a partir del contacto que tomé con los libros para chicos, en una biblioteca popular, y luego de conocer lo que una Sra. hacía en la provincia de Salta, donde salía en una moto a contar historias para chicos. Fue así que un día, con los libros que tenía, comencé a venir a la plaza a leer cuentos. Cynthia se sumó al proyecto y me acompañaba todos los domingos, aunque ahora lo hacemos semana de por medio.

En la lectura es importante poner el cuerpo: disfrutarla para que los chicos se enganchen, y hay que trasladar las historias de un modo sentido. A veces, la indiferencia se nota, porque algunos se levantan y se van, aunque hay días también (como el de hoy) que todos hacen silencio y escuchan con atención hasta el final, continúa contando Carmen. Sólo venimos a esta plaza, pero queremos llevar los cuentos  a otros espacios públicos también, y la bicicleta ahora nos da esa posibilidad.

Hace poco tiempo que tenemos a Centella, la tricibibliomóvil, agrega Cynthia. Una tarde estábamos leyendo cuentos en el Ateneo, y una cuentacuentos llamada Amelia nos escuchó, se acercó y nos contó que ella tenía un triciclo que ya no usaba, y que nosotras podríamos utilizarlo en el proyecto. Hace dos meses pudimos arreglarlo, pintarlo con colores vivos, y llenarle su canasto con los libros de cuentos infantiles para poder recorrer la plaza. Centella es un atractivo que nos ayudó a convocar más niños, porque a simple vista llama la atención

Cuando las historias terminan, Carmen y Cynthia pasan “la gorra” para que el público colabore y la Biblio pueda seguir sumando nuevo material de lectura. 

 -Los libros infantiles, de esos que vienen con ilustraciones son caros, por eso nos cuesta mucho juntar el dinero necesario para ir agrandando la biblioteca. Ahora decidimos también contactarnos con escritores tucumanos, como Ale Nicolau, que quieran acompañarnos y sumarse para leer sus cuentos junto a nosotras.

"El libro de la alegría"
La luna, que es de chocolate blanco delicioso, se puede comer. El Océano Atlántico se puede cruzar con un carrito manicero (de esos que tienen un silbato potente); y viajar desde Villa Mariano Moreno hasta el desierto de Sahara, no requiere mayor esfuerzo que el de nuestras ganas de soñar... Todo eso, y mucho más, es posible durante treinta minutos de lecturas infantiles, donde los oyentes prestan atención, cautivados por los ingredientes que las cuentacuentos ponen en acción.
 
Todos se detienen a escuchar y observar. Acompañadas por caras divertidas y voces con cientos de matices, las historias de Centella hacen volar la imaginación.

Carmen y Cynthia tienen cancha en el arte de contar historias. Cada palabra mencionada se ve reflejada en sus cuerpos y en sus caras. Hacen muecas, mientras usan distintos matices de voces y acompañan, con los brazos y las piernas, el desenlace de los viajes imaginarios que proponen a los más pequeños, y a los grandes que disfrutan como niños también.

El domingo 27 de Mayo Alejandro Nicolau, invitado especial de la tarde, puso a rodar sus desopilantes cuentos: Yo te voy a contar una cosa y ¿Maniceros en el desierto de Sahara?, que están incluídos en su obra llamada "El Libro de la Alegría", que publicó en diciembre de 2011.

El veredicto al finalizar las lecturas es unánime: con pulgares arriba, que se agitan rápidamente y que son acompañados con caritas de alegría, todos agradecen las historias y suman sus moneditas "a la gorra" de Centella.
*** 
-No queremos que esto se vea como un espectáculo, sino como una forma de transmitir y compartir el hábito de la lectura que es tan hermoso y necesario, dice Carmen, mientras ceba unos mates y observa a los pequeños que eligieron quedarse un rato más para leer y hojear algunos libros. El canasto que contiene los cuentos está a disposición de todos y sólo hay una condición: devolverlos antes que la BiblioMóvil retorne a su casa.
Con caritas de felicidad y con sus deditos arriba agradecen a Carmen, Cynthia y Ale. La misión del domingo está cumplida.
La tarde se despide, y las cuentacuentos comienzan a levantar los almohadones, el pizarrón, y los banderines multicolores con los que prepararon ese rincón de la Plaza. Recuerdan que las próximas citas, en el mes de Junio, están programadas (siempre y cuando el buen tiempo acompañe), para los domingos 10 y 24, a partir de las 18 horas, con otros escritores que se sumarán a la iniciativa de transmitir el interés por la lectura infantil.

Si bien los destinarios principales, y protagonistas absolutos, son los niños con su inocencia e imaginación, los adultos que escuchan y viven esos minutos entre risas, gestos y voces de distintos matices, se remontan a los recuerdos de su infancia, y se dejan encantar por las historias que cobran vida con Centella, gracias a las cuentacuentos de la Plaza San Martín.
¡No se lo pierdan!





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