| La Biblioteca Móvil es un proyecto independiente ideado por Carmen (sentada a la derecha). Cynthia, su amiga, la acompaña cada domingo de lectura. La tarde del 27 de Mayo, el escritor tucumano Alejandro Nicolau se sumó a esta dupla como invitado especial. // Fotos: Dany Vieyra // |
Es domingo y un sol otoñal regala sus
últimos rayos cuando la tarde comienza a caer en Barrio Sur. En un sector de la
Plaza San Martín hay una manta negra extendida y, sobre ella, están acomodados
unos pequeños almohadones rojos y verdes. Una fila de banderines multicolor
puede observarse desde lejos y une, con sus extremos, a dos lapachos enormes. A
pocos metros se encuentra un pizarrón que dice: “Se leen cuentos. Domingo 18
hs. ¡Hoy, Ale Nicolau!”, y adelante hay tres sillas de picnic, una al lado de la
otra.
| Con la mirada atenta y siguiendo al colorido triciclo que recorre la plaza, la hora de las lecturas se acerca y los pequeños empiezan a acomodarse en sus lugares. Este rincón del paseo público es preparado para la ocasión.
La gente que disfruta de esa tarde al aire libre
comienza a acercarse, mientras la curiosidad de los más pequeños pone un poco
de alboroto antes del inicio de las lecturas. Todos esperan allí al colorido
triciclo que funciona como biblioteca móvil y que recorre la plaza, a
partir de las 17.30 horas, para invitar al encuentro.
Centella, la TriciBilioMóvil,
tiene un canasto repleto de cuentos infantiles, y es recibida con aplausos y
sonrisas cuando faltan cinco minutos para las 18 horas. Los oyentes más grandes
están parados y observan un poco alejados; los más chiquitos eligen sus
almohadones y se sientan frente a las sillitas de picnic, que son
ocupadas por dos cuentacuentos: Carmen (27) y Cynthia
(29). Ambas tienen delantales con grandes bolsillos y rayas, que
llevan atados en su cintura. Alejandro Nicolau (32), es el escritor
invitado del día, y está vestido de manera formal: con pantalón de vestir,
camisa, buzo y saco. Él se acomoda al lado de las chicas y se prepara para
acompañarlas en la aventura de atrapar con sus historias, y con su voz,
la atención de los espectadores.
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| Centella rueda por barrio Sur desde hace más de un mes, anque sus pilotos comenzaron a implementar este proyecto un año atrás, leyendo cuentos en la Plaza San Martín. |
| Todos reciben con aplausos y sonrisas a la BiblioMóvil que guarda en su canasto las historias para los domingos de lectura. |
La iniciativa marcha sobre ruedas
El proyecto de la biblioteca móvil nació hace más de
una año, cuando Carmen se propuso acercar el mundo de la lectura a los niños y
niñas, en algunos espacios públicos de Tucumán.
-Esta idea surgió a partir
del contacto que tomé con los libros para chicos, en una biblioteca popular, y
luego de conocer lo que una Sra. hacía en la provincia de Salta, donde salía en
una moto a contar historias para chicos. Fue así que un día, con los libros que
tenía, comencé a venir a la plaza a leer cuentos. Cynthia se sumó al proyecto y
me acompañaba todos los domingos, aunque ahora lo hacemos semana de por medio.
En la lectura es importante poner el cuerpo:
disfrutarla para que los chicos se enganchen, y hay que trasladar las historias
de un modo sentido. A veces, la indiferencia se nota, porque algunos se
levantan y se van, aunque hay días también (como el de hoy) que todos hacen
silencio y escuchan con atención hasta el final, continúa contando Carmen. Sólo venimos a esta plaza,
pero queremos llevar los cuentos a otros espacios públicos también, y la
bicicleta ahora nos da esa posibilidad.
Hace poco tiempo que tenemos a Centella, la
tricibibliomóvil, agrega Cynthia. Una tarde
estábamos leyendo cuentos en el Ateneo, y una cuentacuentos llamada Amelia nos
escuchó, se acercó y nos contó que ella tenía un triciclo que ya no usaba, y
que nosotras podríamos utilizarlo en el proyecto. Hace dos meses pudimos
arreglarlo, pintarlo con colores vivos, y llenarle su canasto con los libros de
cuentos infantiles para poder recorrer la plaza. Centella es un atractivo que
nos ayudó a convocar más niños, porque a simple vista llama la atención.
Cuando las historias terminan, Carmen y Cynthia
pasan “la gorra” para que el público colabore y la Biblio pueda seguir sumando
nuevo material de lectura.
-Los libros infantiles, de
esos que vienen con ilustraciones son caros, por eso nos cuesta mucho juntar el
dinero necesario para ir agrandando la biblioteca. Ahora decidimos también
contactarnos con escritores tucumanos, como Ale Nicolau, que quieran
acompañarnos y sumarse para leer sus cuentos junto a nosotras.
"El libro de la alegría"
La luna, que es de chocolate blanco delicioso, se
puede comer. El Océano Atlántico se puede cruzar con un carrito manicero (de
esos que tienen un silbato potente); y viajar desde Villa Mariano Moreno hasta
el desierto de Sahara, no requiere mayor esfuerzo que el de nuestras ganas de
soñar... Todo eso, y mucho más, es posible durante treinta minutos de lecturas
infantiles, donde los oyentes prestan atención, cautivados por los ingredientes
que las cuentacuentos ponen en acción.
| Todos se detienen a escuchar y observar. Acompañadas por caras divertidas y voces con cientos de matices, las historias de Centella hacen volar la imaginación. |
Carmen y Cynthia tienen
cancha en el arte de contar historias. Cada palabra mencionada se ve
reflejada en sus cuerpos y en sus caras. Hacen muecas, mientras usan distintos
matices de voces y acompañan, con los brazos y las piernas, el desenlace de los
viajes imaginarios que proponen a los más pequeños, y a los grandes que
disfrutan como niños también.
El domingo 27 de Mayo Alejandro Nicolau, invitado
especial de la tarde, puso a rodar sus desopilantes cuentos: Yo te voy a
contar una cosa y ¿Maniceros en el desierto de Sahara?,
que están incluídos en su obra llamada "El Libro de la Alegría",
que publicó en diciembre de 2011.
El veredicto al finalizar las lecturas es unánime: con
pulgares arriba, que se agitan rápidamente y que son acompañados con caritas de
alegría, todos agradecen las historias y suman sus moneditas "a la
gorra" de Centella.
***
-No queremos que esto se vea
como un espectáculo, sino como una forma de transmitir y compartir el hábito de
la lectura que es tan hermoso y necesario, dice Carmen,
mientras ceba unos mates y observa a los pequeños que eligieron quedarse un
rato más para leer y hojear algunos libros. El canasto que contiene los cuentos
está a disposición de todos y sólo hay una condición: devolverlos antes que la
BiblioMóvil retorne a su casa.
| Con caritas de felicidad y con sus deditos arriba agradecen a Carmen, Cynthia y Ale. La misión del domingo está cumplida. |
La tarde se despide, y las cuentacuentos comienzan a
levantar los almohadones, el pizarrón, y los banderines multicolores con los
que prepararon ese rincón de la Plaza. Recuerdan que las próximas citas, en el
mes de Junio, están programadas (siempre y cuando el buen tiempo acompañe),
para los domingos 10 y 24, a partir de las 18 horas, con otros escritores que
se sumarán a la iniciativa de transmitir el interés por la lectura infantil.
Si bien los destinarios principales, y protagonistas absolutos,
son los niños con su inocencia e imaginación, los adultos que escuchan y viven
esos minutos entre risas, gestos y voces de distintos matices, se remontan a
los recuerdos de su infancia, y se dejan encantar por las historias que cobran
vida con Centella, gracias a las cuentacuentos de la Plaza San Martín.
¡No se lo pierdan!
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